Un poco más despacio

Deprisa. Vivimos demasiado deprisa. Y todo lleva su tiempo. La naturaleza así te lo muestra. Todo tiene su ritmo y un momento adecuado.

Sentimos con demasiada prisa. No nos recreamos en ese sentir, y no percibimos la belleza que lo inunda todo. Saborear esos momentos es lo que los hace únicos  y sólo así se quedan grabados a fuego en el recuerdo y en la memoria de nuestro cuerpo.

La vida está para vivirla, recorrerla despacio, disfrutando del viaje, de cada detalle, de todas esas maravillas que sólo vemos borrosas porque pasamos veloces a su lado, distraídos, insensibles, exigentes, desnaturalizados.

Para. Cierra los ojos y respira. Regálate ese instante.  Permítete detener el movimiento autómata que te domina y se consciente de cada paso, de cada acto. Apaga el ruido que te ensordece para poder escuchar más allá de tus sentidos.

 Frena el ritmo vertiginoso en el que vives, para que puedas ver con detalle el hermoso paisaje que te rodea, y tal vez te sorprenda darte cuenta que no estás sola en este viaje.

Iria Né Zák

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